
***
Voy a contarles ahora de mi vida y una inolvidable experiencia: ¡Ay!... ¡el primer beso! Sí, a mí también desde pequeño me bombardearon una y otra vez con eso de que “no hay nada como el primer beso”. Bueno, de paso: también escuché cosas como que “no hay nada como la familia” (¡a dios gracias por eso…!), o que el primer amor nunca se olvida (¡claro, porque es un trauma!).
¿El primer beso? Tiemblo de empezar a recordarlo. El cuento es como sigue: una noche, a mis dulces doce años, me dio por escapar a mi aburrimiento hasta un aburrimiento ajeno, y salir con un “amigo”. Mi “amigo”, uno de esos exquisitos especimenes que acostumbran a comer las uñas de sus pies, se caracterizaba por gozar a más no poder el hecho de que le sirviera de objeto de burlas, humillaciones y mentiras varias. Así, entusiasta como un ángel caído, luego de pillar volando bajo a mi madre, quien se ocupaba de planear la mejor forma de descubrir el nuevo affaire de mi papi, logré conseguir un permiso para salir. Obviamente, con palabras de hada madrina (y clara apariencia de bruja), mi mami puso bien en claro que el susodicho permiso expiraba sin piedad a las doce de esa noche. Dado el ultimátum, alzó el uslero como un gendarme levanta su cachiporra de luma. Intenté rebelarme. Pero no había dios que la hiciera cambiar de opinión. El diálogo fecundo con mi madre cerraba como de costumbre. Portazo en plena jeta de este torpe portavoz.
Advertencia (con música de terror):¡Continuará!
***
Heladería Emporio La Flor (ofrecen helados con sabores estrambóticos como: pétalos de rosa, zanahoria, menta con jengibre): en el libro de amables sugerencias, me permití sugerir, en vistas al perfil del público, helados de: cactus, cáscaras de tuna, moscas en almíbar y de flores carnívoras.


1 Comments:
Espero la continuación ...
:)
Publicar un comentario
<< Home